OBJETIVO: Describir un caso inusual de prolactinoma gigante, desde su diagnóstico, tratamiento no quirúrgico y control del volumen tumoral.
MATERIAL Y MÉTODOS: Revisión de historia clínica y bibliografía asociada.
RESULTADOS: Los prolactinomas gigantes constituyen un subgrupo infrecuente de macroprolactinomas (0,5-4,4%), con mayor prevalencia en hombres. Se caracterizan por un diámetro máximo >4 cm, niveles de prolactina (PRL) >1000 ng/ml, excluyendo secreción concomitante de ACTH o GH. Suelen manifestarse a través de síntomas compresivos y/o asociados a la hiperprolactinemia.El tratamiento de primera línea es médico.
Paciente hombre de 65 años que consulta por insuficiencia respiratoria nasal de dos años de evolución acompañada de hiposmia, cefalea frontal continua y clínica de hipogonadismo. A la exploración física, en rinoscopia, se observó abombamiento de la parte posterior del tabique nasal bilateral y en campos visuales: cuadrantanopsia bitemporal superior.
En la resonancia magnética (RM) hipofisaria inicial: masa tumoral agresiva en base craneal, centrada en esfenoides con infiltración hacia fosas medias, clivus, nasofaringe, carótidas internas, hendiduras esfenoidales y agujeros ópticos con desplazamiento del quiasma óptico.
Analíticamente, PRL inicial >20.000 ng/ml, hipotiroidismo e hipogonadismo secundario (testosterona total 49 ng/dl, libre 2,9 ng/dl y LH 0,5 UI/L). Anatomía patológica e inmunohistoquímica: prolactinoma densamente granular con CD56 y PRL (+++), MIB1 (3-4%), p53 y resto de ejes hormonales negativos.
Se instauró tratamiento con carbegolina en pauta ascendente (0.25mg/2 veces semana), con mejoría notable de la respiración nasal, descenso de PRL a 848 ng/ml al mes y estabilidad en campimetría visual.
Durante el seguimiento ambulatorio posterior, la PRL continuó descendiendo hasta alcanzar niveles normales, en la última revisión 11,5 ng/mL con cabergolina 3 mg/semana. El hipogonadismo se corrigió y el hipotiroidismo se compensó con tratamiento sustitutivo. En RM de control, se observó disminución del tamaño tumoral, menor invasión supraselar y esfenoidal, sin compresión quiasmática.
CONCLUSIÓN: Los adenomas hipofisiarios rara vez invaden la cavidad nasofarígea, dificultando su diagnóstico y pudiendo conducir a la instauración de tratamientos innecesarios. En la mayoría de los casos, la desaparición completa del tumor es inalcanzable, pero un abordaje multidisciplinario y la combinación de terapias médicas permiten controlar la enfermedad y conseguir una mejoría en la calidad de vida del paciente.
