SEGURIDAD Y VIABILIDAD DEL TRATAMIENTO CON INYECCIÓN PERCUTÁNEA DE ETANOL GUIADA POR ULTRASONIDOS EN PACIENTES CON METÁSTASIS GANGLIONARES POR CARCINOMA PAPILAR DE TIROIDES.


 Introducción

El tratamiento quirúrgico de las metástasis ganglionares de carcinomas tiroideos está asociado a una importante morbi-mortalidad.  El objetivo del presente estudio fue describir la seguridad y viabilidad del tratamiento con inyección percutánea de etanol guiada por ultrasonidos (IPE) en una serie de pacientes con metástasis ganglionares por carcinoma papilar de tiroides (CPT) y contraindicación a la cirugía convencional.

 Métodos

Serie de 3 pacientes consecutivos (2 mujeres) con contraindicación a la cirugía por edad -81 y 87 años- o vaciamiento cervical radical previo (34 años) en seguimiento por carcinoma papilar de tiroides intervenido por tiroidectomía total y tratamiento con dosis ablativa media de I131 -100 mCui- y media de 5 años de evolución. Durante el seguimiento se objetivaron en total 5 lesiones ganglionares metastásicas confirmadas por citología y tiroglobulina (Tg) en líquido de aspirado (34,3±15,0 ng/ml). Se realizó de 1 a 3 sesiones de IPE guiada por ecografía (inyección 20-30% volumen de etanol absoluto para cada adenopatía) durante un periodo de 4 meses para el tratamiento de un total de 5 recurrencias ganglionares por CPT hasta desaparición del flujo vascular y reducción significativa del tamaño.

 Resultados

El volumen medio de las metástasis ganglionares fue de 0,93±0,62 ml, con una reducción significativa tras el tratamiento 0,45±0,64 ml,(-0,48 ml, p<0.05). El rango de reducción del volumen de las lesiones fue del 18% al 88% del volumen inicial. La Tg media basal plasmática bajo tratamiento supresor fue de 7,0±6.0 ng/ml, sin alcanzar una reducción significativa tras la IPE ni en los valores de Tg ni en los anticuerpos anti-Tg circulantes. El volumen de etanol medio por lesión fue de 0,51±0,23 ml, con una media de 2 sesiones por lesión. En ninguno de los casos hubo complicaciones durante el procedimiento o en el seguimiento posterior. Tan solo en 1 caso hubo dolor de intensidad moderada autolimitada durante la IPE. En la actualidad, ninguno de los pacientes tratados presenta enfermedad activa extracervical por técnicas de imagen tras un seguimiento medio de 12 meses.

 Conclusiones

El tratamiento de un número limitado de metástasis ganglionares por CPT mediante IPE es una alternativa segura y viable en manos del endocrinólogo en aquellos casos en los que la cirugía esta contraindicada o no aconsejada.

En nuestra serie el tratamiento con IPE no se asocio a efectos secundarios importantes salvo dolor local autolimitado.

Son necesarios estudios que evalúen la eficacia de la IPE a largo plazo en términos de morbi-mortalidad y recurrencia en el CPT.